Nada eleva un look como unas joyas bien cuidadas. Con estos tips simples —y cero complicaciones— tus piezas conservarán ese brillo de estreno por mucho más tiempo.
1) Limpieza rápida en casa (segura)
- Oro y plata: mezcla agua tibia + una gota de jabón neutro. Remoja 5–10 min, frota con cepillo de cerdas suaves, enjuaga y seca con paño de microfibra.
- Piedras naturales y circonias: evita el agua muy caliente; sécalas bien para que no queden marcas.
- Baños de oro (gold plated): limpia sin frotar fuerte; movimientos suaves para no desgastar el baño.
- NO usar: cloro, alcohol, pasta dental ni bicarbonato (pueden rayar u opacar).
Tip express: un paño pulidor para joyas en el bolso te salva antes de una salida.
2) Cómo guardarlas para evitar enredos y rayas
- Cadenas: abrocha y guarda en bolsitas individuales o en un organizador colgante.
- Aros/aretes: mantén las parejas juntas en tarjetas o separadores.
- Plata: usa estuches anti-óxido o bolsitas con cierre hermético + una bolsita de sílica.
- Aleja perfumes y cremas del joyero; mejor colócalas después del maquillaje.
3) Hábitos de uso diario (lo que sí y lo que no)
Sí:
- Quitar joyas al duchar, dormir, entrenar o ir a piscina/mar.
- Ponértelas al final al vestirte; quitártelas primero al desvestirte.
- Revisión rápida semanal: broches, argollas y engastes.
No:
- Guardarlas húmedas.
- Mezclar piezas delicadas con otras más pesadas (se rayarán).
- Rociar perfume directo sobre cadenas o aros.
4) Viajes sin drama
- Lleva rulo/estuche de viaje con compartimentos.
- Una cajita rígida protege anillos y piezas con piedras.
- Regla 3–2–1: 3 collares combinables, 2 pares de aros (uno statement + uno básico), 1 pulsera o anillo protagonista.
5) Mantenimiento profesional
Si notas piezas muy opacas, cadenas deformadas o engastes flojos, pide un pulido y ajuste profesional. Es rápido y alarga la vida útil (y el brillo ✨).









